miércoles, agosto 09, 2006

Entre el voluntarismo y “La Política” – por Jorge Fussinato

El debate lleva años y aún no tiene una solución clara. ¿Los concejales están representando a los ciudadanos o a los partidos políticos que los llevaron en sus listas?
Muchos dicen de manera retórica que en el preciso momento en que un candidato de cualquier partido es elegido deja de ser representante de esa línea política para ser representante del pueblo. Esto en la realidad no siempre se puede apreciar a simple vista.
¿Por qué un bloque se opone cuando es oposición? La pregunta puede parecer vacua, trivial, pero no lo es. Lo mismo que preguntarse ¿por qué el oficialismo aprueba los proyectos de la oposición cuando lo aparente sería oponerse? La respuesta puede pasar por el simple “son proyectos que convienen al pueblo”.
Si un proyecto de ordenanza favorece al bien común, es lógico que se apruebe por consenso mayoritario. Ahora, para llegar a esta altura, debe haber personas preocupadas por alcanzar ese “bien común”, esto es, lo que es justo, lo que es conveniente, lo que es bueno para todos los ciudadanos de una ciudad, “y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.”
Para lograr esto, indudablemente se debe representar al pueblo y no a una fracción partidaria.
¿Cómo reconocer esta representación cuando se defienden las respuestas de funcionarios públicos que exceden en sus contestaciones lo requerido sin aportar nada más concreto que un juicio de valor? ¿Cómo reconocer esta representación cuando se pretende, a través de diatribas, condenar otras que mancillan la figura de dirigentes partidarios respetados votados por la mayoría pero además, van acompañadas por acciones “desestabilizadoras” que no parecieron ser tan claramente condenadas? Por último, ¿cómo reconocer esta representación cuando aparentemente se defienden intereses personales de conocidos partidarios para votar o no votar un determinado proyecto?
El HCD de nuestra ciudad no ha dado demasiadas muestras, hasta ahora, de votar en acuerdos por proyectos que pretendan alcanzar el bien común. Ordenanzas de tránsito tal vez han sido lo más cercano a ese objetivo.
Cada uno de los integrantes de nuestro Concejo Deliberante son en verdad personas apreciables y de manera personal, uno puede tener mayor o menor simpatía por alguno pero son ciudadanos respetables, con interés en lo que hacen. Lamentablemente con la sola buena voluntad no basta, el voluntarismo no es suficiente en Política (así con mayúscula), tal vez lo sea para la otra política, la que se escribe con minúscula.
Hasta el momento, en la función pública se ha manejado sólo la política y la más mezquina de todas, la partidaria.
Es hora que comencemos a levantar la mirada hacia el futuro, soñar, porque eso es un político, alguien que pretende cambiar la sociedad, darle motivos al ciudadano para soñar.
Lo demás sólo es cháchara inútil.

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