viernes, junio 16, 2006

La inexperiencia

Columna de Marta Botta

Hay un viejo adagio que dice: “si el joven supiese y el viejo pudiese”. La experiencia es fortaleza y la inexperiencia es fragilidad. En toda persona hay un deseo inmenso de hacer las cosas bien, pero muchas veces no saben cómo. A veces se deben aprender aquellas cosas necesarias en la viva que dan verdadera fortaleza. Por ejemplo, el haber vivido te da la experiencia de muchas cosas, entre ellas, ser bondadoso es más importante que tener razón, que algunas veces todo lo que una persona necesita es una mano para tomar y un corazón para extender. Que los simples momentos que me quisieron cuando niño hicieron milagros para mí como adulto, que el dinero no compra estilo. Que bajo la coraza más dura que quiere ser apreciado y amado. Que cuando te amarrás a tu amargura la felicidad amarrará en otro muelle. Que debemos mantener nuestra palabra, porque mañana tal vez debamos masticarlas. Mientras menos tiempo tenemos disponible más cosas terminamos. ¡Miren qué bueno si aprendiéramos así.
En un lejano pueblo se corrió la voz que un conocido maestro realmente no era sabio, sino que los estaba engañando a todos, alguien temeroso pero franco le comunicó el hecho al maestro. En el pueblo dicen que no eres realmente sabio. El maestro se puso serio y le contestó: si es verdad lo que dicen corrígete, si es mentira ríe. Entonces la inexperiencia hace actuar al revés, ¡pobres!, como para no tener compasión de la fragilidad de lo inexperto.

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