viernes, junio 09, 2006

La historia se repite

Columna de Luis E. Tognocchi

La actitud de algunos, para ganarse un espacio entre la opinión pública, los ha llevado a desvirtuar la esencia del periodismo ético, objetivo, crítico, veraz e independiente.
Ya hubo quien, contrariando lo más elemental de esa profesión, buscando salir de la oscuridad iluminado por un candil no vaciló, desde la gráfica, en subvertir la información para descalificarme por lo que, a modo de respuesta, el 28 de diciembre de 1990 publiqué el artículo “PERIODISMO SUBVERSIVO” en el que expresé “Si bien es cierto que el periodismo trabaja con los hechos de la actualidad nada tiene de fugaz porque los que hoy son noticias veinticuatro horas más tarde se convierten en historia y cada edición que muere porque otra está naciendo, pasa a integrar una continuidad vibrante, una especie de crónica infinita que deja su marca en el alma de la gente.
Por eso el periodismo es PODER INFORMATIVO en cuanto está insoslayablemente comprometido con la realidad de los hechos y es PODER POLÍTICO en la medida en que, a partir de la información, puede provocar la generación de otros nuevos.
Pero es también PODER DOCENTE, porque de su manera de percibir, interpretar o inducir los hechos se desprenderá, sin duda, una consecuencia moral de alcance colectivo e imprevisible.
En los casos de los medios del interior debemos sumar una responsabilidad más; constituyen un verdadero PODER LOCAL, porque es el delicado equilibrio con que alimentan los sentidos.
Por eso es necesario contar con un poder informativo sano, responsable, seguro, objetivo, sin fines de lucro o tendenciosos, es decir ÉTICO, además de comprometido con su VOCACIÓN y la VERDAD.
Porque ejercido con inseguridades, resentimientos reprimidos o minusvalías psicológicas, es proyector de agresividad y para subsistir necesita del éxito individual en sus actos, subvertidores de la realidad, que anuncia con sensacionalismo utilizando palabras salidas de su imaginación.
Pero para eso aún tenemos mucho que aprender, especialmente “algunos” aprender entre otras cosas, a disentir en paz, a amar la vida, a pensar antes de actuar, a encontrar la verdad o, al menos, buscarla, a aborrecer el error pero no odiar a los equivocados, a enfrentar el futuro sin minusvalías ni resentimientos; tenemos que aprender a callar para oírnos por dentro.
Además debemos aprender que el poder informativo y el poder político tienen la responsabilidad común de EDUCAR, por lo que debemos utilizarlo como el principal instrumento de defensa de la democracia.”
Como la “historia” se repite, espero que Mariano Liberatti reflexione sobre lo que, en su programa “Estación de radio”, hizo el sábado 3/6/06: subvirtió la información diciendo “el periodista Luis Tognocchi propone que la policía palpe de armas a los clientes en los negocios” ya que lo por mí escrito, y que él tenía a la vista, en el punto “B” de la propuesta -sobre Seguridad- publicada en “La Opinión” del 2/6/06 con el título REUNION, decía: “Comunicar... que, vigente la EMERGENCIA DE SEGURIDAD policías ingresarán a los comercios (con la conformidad previa y escrita de los propietarios) e identificarán, por prevención, a los clientes...”.
Además, Liberatti (Mariano) insistió con que en la reunión del martes 30/5/06 propuse “detener a los encapuchados que caminen...” cuando lo que dije en aquella fue “Si tenemos vigente una ley que permite detener a los encapuchados que caminan por las calles, por averiguación de antecedentes, por la Emergencia de Seguridad, se pueden convocar policía retirados (r.a) para colaborar, sin uniforme, con los que están en actividad y convenio mediante, con el Ministerio del Interior, incorporar a personal de la Prefectura local para hacer controles”.
Mi oferta tiende a que, mayor vigilancia en las calles sirva para prevenir la comisión de delitos y no para que, luego, a los que los cometan se los reprima o contenga.
Esa no se basa en un capricho sino en el confeso miedo de los comerciantes, quienes, por la inseguridad ante cada cliente desconocido que ingresa a su comercio, temen ser asaltados.
Lo sugestivo: El familiar “Gabriel”, de M. Liberatti al capitán Romera, cuando se dirigió a éste en la reunión del 30/5/06. Un detalle que, para ser objetivo y creíble, debió cuidar.

Nota: Este artículo lo dedico a mi siempre recordado maestro, Manfred Schönfeld (notable periodista, víctima de los intolerantes de izquierda y de derecha, fallecido el 18/2/89).