viernes, mayo 26, 2006

Doble festejo en el San José


El 25 de Mayo, y los 50 años de esta escuela secundaria, fueron celebrados por gran parte de la comunidad educativa local, autoridades, ex docentes, directivos y alumnos del San José y los vecinos que se acercaron. (Foto: El intendente Carossi junto a la superiora, hermana Agueda, durante el descubrimiento de la placa)

En la mañana del jueves 25, se conmemoró la Revolución de Mayo de 1810 en el Ateneo “San José”, porque también allí se recordaron los 50 años de la fundación de su secundaria. Luego de recibir a los abanderados de cada institución, el público entonó el Himno Nacional junto al Coro del Instituto San José que lo interpretó también con el lenguaje de señas.
La Madre Agueda Padrós, quien fue alumna y Madre General del colegio, se dirigió a los presentes con las siguientes palabras: “Voy a tomar tres acontecimientos basados en dos verbos significativos, fundar y plantar. Ambos nos sugieren la imagen de horadar la tierra, cavar, profundizar, cimentar, ahondar, apuntalar para que un árbol pueda crecer lozano y frondoso, y un edificio permanezca a través del tiempo. La dirigencia puesta en fundar y plantar, da como resultado estabilidad y permanencia, crecimiento y expansión”.

Convicción, responsabilidad y coraje
La Madre Agueda, baraderense, escuchada y admirada por muchos, continuó: “Primer acontecimiento, 25 de Mayo de 1810, cada año nos reúne en este día el amor a la patria que la reconocemos como un don y tarea que compromete nuestro presente; tradiciones y convicciones sólidas, conciencia y responsabilidad para asumir compromisos en nuestra comunidad, hizo que comenzáramos a forjarnos como Nación (...). Dios, patria, familia, fueron los cimientos de la argentinidad. Segundo acontecimiento, mayo de 1897, la crisis de liberalismo del ’80 pretendía olvidar a Dios (...); el Martín Fierro alerta acerca del deterioro de los cimientos. La Madre Camila Rolón, criolla de ley, busca poner remedio al mal con los mismos elementos que los patriotas de mayo: convicciones y tradiciones heredadas de sus padres, un nombre intachable y las riquezas de la formación cristiana, conciencia de su pertenencia a la patria que lucha por afirmar su identidad; consecuentemente, responsabilidad para responder desde la pobreza con un aporte creativo y desinteresado; coraje para avanzar sin titubear (...), así fue como 17 años después de haber formado la Congregación de las Hermanas Pobres de San José, llegó con sus hijas a Baradero para crear un retoño (...). Tercer acontecimiento que nos reúne, 14 de mayo de 1956; sus hijas quieren brindar los beneficios de la educación católica a jóvenes que serán madres y educadoras. Hoy, a 50 años, sentimos la necesidad de hacer memoria, una memoria llena de gratitud a quienes fueron los artífices iniciadores y continuadores de este proceso, especialmente el Padre Betoño –párroco de Santiago Apóstol-, y la Madre Superiora María Luisa Esperve –Superiora General de la congregación por aquellos años-, y a todos los que han contribuido con esta obra (...)”.

Placas, canto y baile
La conductora del acto oficial, Ana Bramajo, expresó: “De la memoria de la plenitud, se hace posible vislumbrar los nuevos caminos; las huellas en el camino transitado quedarán descubiertas para las generaciones futuras en las placas” que fueron descubiertas por el intendente Aldo Carossi y la Madre Superiora actual, Alba Bengoechea. El padre Jorge Ritacco las bendijo; allí se recuerda a las primeras maestras, otra es un obsequio del colegio Marcos Sastre y una más del Centro de Formación Rural Figueroa Salas. Acompañaron las inspectoras, la Madre Agueda, autoridades y ex alumnos. Mientras, el Coro del Instituto “San José”, cuya profesora es Andrea Grassini, entonó el Himno al colegio. Al finalizar, acompañado por el Coro Municipal, dirigido por Jorge Romero, todas las edades se unieron en una sola voz para deleitar con Argentina te quiero.
El ballet Sixto Palavecino, dirigido por Adriana Alanis y Claudio Alonso, se destacó por su vestuario, sus pasos de danza folclórica y su postura. El acto finalizó y muchos aprovecharon para saludarse, después de tanto tiempo sin verse.

“Inculcar el respeto por el otro nos cuesta un montón”
En la actualidad, el Instituto San José alberga cerca de 1.000 alumnos en total, amparados por la Madre Superiora Alba Bengoechea. La escuela primaria está bajo la dirección de Graciela Rovito, y la secundaria que brinda el título de Bachiller en Economía y Gestión de las Organizaciones, con una matrícula de 170 alumnos, es conducida por la Prof. “Muñeca” Rosón, con quien hablamos acerca de su gestión.
Al cambiar la conducción ¿qué modificaciones surgieron?
El paso del tiempo, el cambio de los esquemas educativos en sí y la característica de las escuelas josefinas –son las fundadas por la Madre Camila Rolón-, que es dejar la conducción pedagógica en manos de laicos. Si las laicas estamos comprometidas, no hay diferencias, porque estamos identificadas con el carisma del colegio; sí puede ser a nivel pedagógico y social. El espíritu de la Madre Camila es de acogida, solidaridad y respeto por el otro, que nos está costando un montón.
¿Cómo es la relación de ustedes con la juventud de hoy?
No somos la excepción, tenemos representantes de todas las características. Uno deja un poco la vida en la escuela, pero la docencia y la dirección, si no se toma como una vocación no sirve.
¿Cuándo es la cena con todas las promociones?
Puede ser el 7 de octubre, ya vamos a informar a través de los medios para convocar a todas las promociones. La idea es empezar en la escuela, porque algunos hace mucho que no vienen, hacer una visita al cementerio que nos quedó pendiente y, luego, ir a la cena.

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